La joyería no fue una elección de Jorge de Roque. Fue algo que llevaba en la familia mucho antes de que él pudiera decidir nada.
Hijo y nieto de relojeros, creció rodeado de herramientas pequeñas, de la precisión como forma de vida y del respeto por los objetos que duran. Cuando llegó el momento de elegir un camino, la respuesta estaba más cerca de lo que parecía: en 1993 comenzó sus estudios de joyería en Zaragoza, en la escuela del maestro Vicente Gazulla. Cuatro años de formación tradicional, aprendiendo el oficio desde los fundamentos, con las manos y con paciencia.
Lo que vino después fue una década larga de trabajo real. En el taller de su padre. En pequeñas joyerías de la ciudad. Aprendiendo lo que los libros no enseñan: cómo se habla con un cliente que lleva un objeto cargado de historia, cómo se toman decisiones cuando el margen de error es cero, cómo se convierte un deseo vago en una pieza concreta.
Un comentario de “Joyería en Zaragoza original y diferente”
Joaquin Navarro dice:
Hola Ainhoa, lo siento, no hacemos ese tipo de pulseras. Un saludo.
Hola Ainhoa, lo siento, no hacemos ese tipo de pulseras. Un saludo.